EL MURO
Mi Corazón estuvo largo tiempo amurallado, cerrado a cal y canto por un muro de roca maciza, dura impenetrable, que nadie podía atravesar... que nadie sabía atravesar. Tú tuviste paciencia y dedicación y conseguiste perforar un resquicio y entrar...algo impensable para mí, pero que necesitaba como el respirar. Entraste y te situaste, fue tan habitual que te construí una puerta en el duro muro, para que entrases y salieses cuando quisieras. Poco a poco cambiaste el interior a tu manera, siempre puliendo detalles, siempre perfeccionando... convertiste Novia en tu hogar y nada en mí se resistió a tu acción. Pero llegó el momento en que tus visitas se espaciaron y me pediste que amurallase la puerta... ya no querías entrar. Yo no quiero amurallar tu puerta, puesto que me ha costado mucho que alguien encontrase la forma de entrar, tengo miedo de que al amurallarla, nunca más nadie pueda encontrar la debilidad del muro... pero ... esto ya no es así... el muro es débil, está hecho de empalizada... es fácil de derribar, a veces un susurro lo tira... o la brisa ... o un soplo... cada vez que se cae intento la construcción de uno nuevo... siempre con tu puerta ahí, para que puedas entrar, ¿será la puerta la que lo debilita? pero me niego a construirlo sin puerta... la construcción es lenta, muy lenta y cuando estoy a medias, aparecen soplos que me tiran el muro y mi corazón vuelve a estar a la merced de las tempestades, de los peligros, del daño... perseveraré en la construcción de esa muralla, en fortificarla apuntalarla y sujetarla, en que el material sea de calidad y no se caiga... pero siempre, siempre, siempre tendrá esa puerta para que puedas pasar, estará ahí hasta que la uses o los goznes se oxiden y chirríen y ya no se abra más... pero de momento, aún estoy intentando construir un muro firme... los que hago me los tira el viento, aguantan pocos días, no me da tiempo a apuntalar y fortificar... soy lento y torpe, pero espero próximamente estar en condiciones de hacer un muro consistente... esta es mi lucha.
Hoy tenía un muro muy cuco, trabajado durante más de 15 días... con ladrillo del 9 colocado adecuadamente, con sus recovecos y florituras, pero sin sellar con cemento... tenía paredes huecas, por donde se cuelan susurros, brisas y vientos suaves... pero un viento de tormenta en mi interior lo tiró... aguantó los susurros, la brisa, el viento suave, el soplido... pero sucumbió al viento de tormenta en mi interior... después de un nuevo derrumbe, el ánimo del hábil constructor sufre un duro revés... a veces se tarda en recuperar la moral y ponerse otra vez la obra y ese tiempo es vital... durante ese tiempo el corazón está al descubierto, en carne viva, a merced de los peligros que acechan... hay que ser raudos y veloces reponiendo la estructura, porque sino el daño puede ser irreversible. Pocas veces hay calma en estos lares... el mal acecha por todas partes.

gatitasalvaje dijo
super bueno tu publicación yo he vivido lo mismo tambien he tratado de amurrayar mi corazon pero siempre hay algo que lo daña. pero sabes a veces uno mismo se daña porque quiere dañarse inconcientemente.
yo creo k en la vida uno viene a desafiar ciertas cosas que estan ahi presente y a las que mas le temes mas latente estan.
visita mi blog www.lacoctelera.com/gatitasalvaje
28 Septiembre 2005 | 10:46 PM